01 octubre 2008

sobre OMA y HdM en Nueva York

En los últimos 10 días no todas son malas noticias en Nueva York (ya es difícil no pensar en el papel de la construcción en la reciente crisis financiera; hasta el nombre Wallstreet nos habla de arquitectura).
Luego del desplazamiento hacia el oriente de las energías productivas y creativas y por lo tanto, el media-hype mundial respecto a la producción de infraestructura y arquitectura ideada casi exclusivamente por una constelación de starchitects; Nueva York, metrópolis y congestión vuelven a ser motivo de atención de los referentes de la disciplina.
En solo 12 dias, vieron la luz 2 desarrollos inmobiliarios highrise; por un lado el primer edificio de OMA en NY, "23 East 22nd Street" y luego, el "56 Leonard Street" de los suizos Herzog & DeMeuron. (mas texto e imagenes en el artículo completo) ------
Ya no sorprende ni escandaliza el valor de venta de este tipo de desarrollos (de 3.5 a 50 millones de dolares por unidad), una vez comprendido que como cualquier comodity, el realstate y el diseño de autor cotizan en mercados mundiales, sumada a la elección de dos estudios en picos de popularidad luego de soberbias intervenciones en los juegos de China.
Lo interesante de estas intervenciones en relación a toda la obra "de-espectaculo" no parece ser el "qué", sino el "cómo"; esto es, las condiciones particulares de los diversos procesos proyectuales enmarcados en realidades legales, constructivas y simbólicas.No solo reafirman a la metropolis como el medio del arquitectura, sino que nos demuestran que todavía existe potencial inexplorado aun en medios restrictivos como la ciudad hiperdensa y sus usos. Precisamente la potencia de estos proyectos se logra mediante el despliegue de posibilidades y alternativas que brindan los códigos de construcción en términos (simbólicos e imaginarios)de determinación estructural y un continuo replanteo de sus usos y funciones, constantemente generando indeterminaciones programáticas ya no como procesos o búsquedas, sino como finalidades internas y externas.
Siguiendo el manifiesto retroactivo Delirious..;las categorías estáticas de grilla, cisma y lobotomía se redefinen en estos edificios.
Para otro momento quedara la reflexión sobre la pertinencia de cierta imagen "inestable" de ambas construcciones , quiza metáfora de la situación financiera que tiene como epicentro a la capital del mundo (aunque la crisis hipotecaria pareciera ser un subproducto del sprawling)
Ahora , el mismo Koolhaas presagiaba el fin del rascacielos como tipología (ya se desdijo con su CCTV) y no caben dudas de que ambos ejemplos proponen una revisión del typo como matriz generadora de la obra arquitectónica; lo novedoso en este caso es que ya no se trata de una torre en el desierto ni al borde de una laguna nórdica, sino de rascacielos.. en Nueva York.
Godzilla y Bin Laden, de parabienes.
fg

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