25 agosto 2008

El Nido - por Jorge Mele

En nuestra memoria retiniana, tardará en difuminarse la imagen del estadio proyectado por Herzog&De Meuron, quizás nunca desaparezca.
La arquitectura y el asombro han confluido de manera notable logrando una de las cúspides de la nueva belleza tecnológica propia de la sociedad del espectáculo.
En efecto, esta cada vez más precisa de la novedad, la invención y la osadía de una cohorte de arquitectos que han sustraído a la disciplina del estado asordinado para el logro de las más estruendosas exclamaciones estéticas. (continua en el articulo completo>>>)
A no dudarlo, “el nido”, como nunca antes ha sido la estrella edilicia de los juegos que con enorme brillo y performances inesperadas ha finalizado ayer.
El encuentro de las poéticas analógicas con las mediaciones digitales a partir de la sofisticada concepción arquitectónica de los autores suizos, hizo posible una de las realizaciones más delicadamente potentes de la arquitectura de hoy.

En sus distintas faces: concepción, concreción y recepción siempre ha sido motivo de revisiones o miradas controvertidas.Desde una crítica ideológica objetando la enorme concentración de capital para su realización obviando necesidades evidentes en distintos planos de la propia sociedad china y desde una crítica técnica por ese “sur-plus” matérico capaz de producir uno de los objetos arquitectónico urbanos solo comparable al Coliseo de Roma o a la Torre de Eiffel.
En la sociedades espectaculares, la apariencia concentra toda la potencia simbólica de aquello que en su seducción permanente nos sustrae de la experiencia fáctica de lo real.

Hemos quedado extasiados frente al encantamiento de la forma, de la luz, de la imagen y de los fastos de una potencia militarista que ya está teniendo en el inestable balance de las políticas internacionales un lugar de preeminencia.

Hemos conocido los efectos del reino de la cantidad y la exhuberancia de la multiplicidad disciplinada.La gran arquitectura trans-nacional una vez mas ha dado cobertura a tal manifestación.

En el inicio de los fastos, durante los juegos y en la exultante despedida hasta el 2012, el nido fue el protagonista icónico irremplazable, por las noches iluminado, como soporte de los fuegos de artificio, como contenedor de las mas arcaicas genealogías, la fiesta tuvo esta vez en la arquitectura su marco superlativo.


ARQ.JORGE S. MELE

1 comentario:

JA dijo...

decís "... capaz de producir uno de los objetos arquitectónico urbanos solo comparable al Coliseo de Roma o a la Torre de Eiffel..."
Es realmente así? yo creo que el fracaso de esta sociedad del espectáculo es su incapacidad de crear íconos como los del pasado: no hay ningún indicio de que "el nido" ni ningún otro proyecto de nuestra época pueda subirse al mismo pedestal iconico de la Torre Eiffel o del Coliseo de Roma. Lo más probable es que "el nido" sea olvidado en unos meses, mientras que la Torre y el Coliseo sigan recibiendo visitas una y otra vez.

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