25 abril 2010

De estrategias proyectuales…y su materialización - por Nanette Cabarrou


Walter Benjamín, en “Tesis de Filosofía de la Historia” representa el papel de la historia como un ángel que se aleja de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándola a sus pies. Desde el paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas.
Este huracán le empuja irremediablemente hacia el futuro, al cual le da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante él hasta el cielo.
Ese huracán es lo que nosotros que llamamos progreso. (mas texto e imágenes en el articulo completo)
Parece pertinente establecer una relación entre esta metáfora y la arquitectura, que se encuentra aprisionada por esta realidad, la de construir obras que como tales se consolidan y dan forma a las ciudades, pero que con el paso del tiempo son como esa “cadena de datos”, ruinas que deben ser preservadas como registro del paso del tiempo pero que a su vez deben confrontarse con otras aquellas que representan el progreso.
La arquitectura se encuentra aprisionada por esta realidad.
Por otra parte es una disciplina que es una mediadora entre el arte y la técnica y la dificultad radica en que estos límites se desdibujan a medida que los objetivos y las actitudes convergen.
Resulta difícil definir el ámbito de acción de las dos profesiones y esta situación ha llevado a un amplio debate, pero, precisamente, es esa dificultad lo que hace a la esencia misma de ambas disciplinas.
Si quisiéramos precisar los límites entre los cuales se desarrolla su accionar, tal vez deberíamos definir la condición de habitabilidad de la arquitectura, la necesidad de ser una “morada”, que debe ser sustentada estructuralmente, es decir que depende de una condición técnica.
 Esta sería una situación distintiva en relación con el arte y nos conduciría a la necesidad que tiene la arquitectura de tener estrategias proyectuales propias de la disciplina que lleven implícita estas características.
Se pueden definir a las estrategias proyectuales como la voluntad creadora de un objeto determinado que concuerde con una idea preexistente, que puede ser modificada en el transcurso del proceso creativo, pero que es lo que distingue una obra de arquitectura o de arte, lo contrario no entra dentro de esta catalogación es simplemente una “construcción”, un objeto, una pintura etc.
En este sentido es que estas estrategias o ideas rectoras han ido variando en los distintos períodos de la historia, pero han sido una constante en el desarrollo creativo de la obra arquitectónica.
Podríamos enumerar algunas de estas estrategias a la manera de una taxonomía “borgiana”, tomando algunos ejemplos históricos.
Por ejemplo el hombre Vitruviano en Grecia, la antihistoricidad del Renacimiento, que bucea entre las ruinas para obtener la inspiración para un nuevo “renacer” de la arquitectura, la superación arqueológica del Iluminismo, que debe incorporar referentes desconocidos hasta entonces, buscando orígenes posibles para la arquitectura, enfatizando el carácter estructural de sus componentes constructivos.
Luego durante el período del Romanticismo se trata de conciliar el pasado con el presente, empresa imposible, pues el avance tecnológico condiciona irremediablemente las nuevas tipologías arquitectónicas que deben dar cuenta de los nuevos programas.
Se llega de esta manera al período de la Modernidad, con la crisis semántica de las artes y la arquitectura, la ruptura con el pasado, “la muerte del Arte”, según Hegel, del arte como se había entendido hasta ese momento…la pérdida del centro como estrategia de diseño regulador de las diferentes tipologías.
Las Vanguardias renegarán del pasado, intentando romper con las condicionantes del ”estilo”, de los trazados reguladores.
Como se verá, tarea ardua ya que a pesar de los comentarios adversos por parte de Gropius, “De Sijl” o “estilo Bauhaus”, seguirán vigentes a través del tiempo…
El Team 10 definirá nuevas estrategias de diseño del habitat y de la ciudad, pero sin romper con la herencia de la Modernidad.
Las teorías críticas de este período se reflejarán en soluciones utópicas y radicales que se piensan como avalando un nuevo tipo de sociedad, más igualitaria y equitativa.
El “olvido de la historia” como estrategia compositiva, volverá con diferentes modos de apropiación deshistorizados, por parte de arquitectos que usarán como referencia su lugar de pertenencia.
Contemporáneamente, algunos arquitectos serán artificialmente catalogados en categorías agrupadas artificialmente desde el MOMA por Phillip Johnson, validando las diferentes estrategias de apropiación de imágenes arquitectónicas, símbolo de pertenencia al “limbo de los elegidos”.
A partir de los años noventa el fenómeno de la “globalización”, configura una realidad conformada por la dispersión y la diferencia.
Las nuevas herramientas digitales incitan a buscar nuevas estrategias proyectuales que den cuenta de esta nueva realidad, una nueva manera de resolver los problemas proyectuales dará por resultado nuevos enfoques del objeto arquitectónico, pero así como en cada período de la historia fueron un mero instrumento de creación, no por eso garantizaron el valor intrínseco de la obra.
Entonces veremos que sólo quedarán como testigo válido de su época aquellas obras, que sea cual fuere su estrategia proyectual, hayan sido configuradas como un testigo válido de su época.


- NC

2 comentarios:

S. DE MOLINA dijo...

Enhorabuena por la entrada y su ambición. Un tema complejo.

Saludos

Pablo dijo...

Muy buena nota, un tema complejo que me dejo con las ganas de seguir leyendo.

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